Los historiadores están de acuerdo en que la ciudad de Valencia fue fundada en el 138 antes de Cristo por el cónsul de Hispania Décimo Junio Bruto con el nombre de Valentia Edetanorum, y que sus primeros habitantes debieron ser legionarios itálicos licenciados de las guerras lusitanas.Aunque pare ser que antes de los romanos otros pueblos habitaban estas tierras.por las pruebas de restos arqueológicos encontrados. Hace 2.000 años, el río Turia, hoy convertido en lso Jardines del Turia y sin agua por la ciudad de Valencia, se desparramaba en múltiples brazos antes de verterse al Mediterráneo. Era una zona de marismas, insalubre y palúdica, que los íberos habían rechazado por ser poco higiénica. Pero los romanos, que ya tenían experiencias positivas en eso de asentarse en territorios húmedos y complicados "Roma estaba en una situación parecida", en su caso provocada por el río Tíber, no se arredraron, y un grupo de militares licenciados fundó la ciudad con el nombre de Valentia Edetanorum.

Fue el comienzo de la historia de Valencia, cuyo nacimiento hace veinte siglos está llena de historias que contar. Valentia era una ciudad relativamente grandes. Unos 1.500 habitantes vivían en ella, lo que ya es una cantidad más que respetable para la época. La disposición de Valentia era la habitual en las ciudades romanas. El urbanismo de la república era estricto: las ciudades se articulaban en torno a dos grandes vías, llamadas "decumanus maximus", que cruzaba la ciudad de este a oeste, y "cardo maximus", que la cruzaba de norte a sur. La urbe quedaba dispuesta en una cuadrícula casi perfecta. El modelo, que ha sido imitado actualmente en ciudades como Nueva York o todo el ensanche de la moderna Valencia, dividía la ciudad en "insulas", como manzanas.

 En el Museo histórico de La Almoina se reproducen algunas de ellas. Divinidades de la ciudad El centro de la Valencia que podía encontrarse cualquier ciudadano romano un día del siglo II a. C. estaba conformado, como no podía ser de otra manera, por el foro. EN la plaza principal de la ciudad, parte de la cual se expone en el citado museo y que estaría donde hoy está la plaza de la Virgen, había un templo, aunque no se sabe muy bien a qué dios estaba consagrado. Las monedas y demás utensilios de la época recuperados muestran un cuerno y unos rayos, por lo que el debate entre los historiadores se reduce a dos deidades: Júpiter, cuyo símbolo es precisamente el rayo, y Diana, una divinidad más salvaje que encaja con una concepción de Valentia más rural, más campestre. Hay que recordar que esa ciudad primitiva estaba construida sobre una zona agreste, por lo que tendría sentido que el templo estuviera consagrado a una diosa como Diana o, por qué no, a otras igualmente "primigenias", por decirlo de alguna manera, como Demeter o Venus. El museo muestra parte del templo de las aguas, una edificación conformada por un estanque y un pozo votivo en el que se adoraba a las deidades acuáticas. Los ciudadanos de Valentia tenían muy presente el elemento fluvial que conformaba buena parte de su quehacer diario, por lo que en el templo adoraban no tanto a Poseidón como dios del mar sino a espíritus como las ninfas o las nereidas, unidas íntimamente a la naturaleza más salvaje. Otra muestra de la importancia que los romanos de Valentia daban al agua son las termas. Estos complejos eran típicos en toda Roma, pero los que se muestran en el Museo de La Almoina son particulares porque son los únicos de esa época que quedan en toda España, además de los de Tarraco -Tarragona-. Las termas no son, en el siglo II a. C., el centro social que serán en la Roma imperial, pero sí cumplen la función de limpieza para las que fueron creadas.

La misión de VALENTIA era la de irradiar una influencia latina sobre los poblados autóctonos íberos, y es concebida como la gran ciudad romana llamada a ejercer el control sobre los mismos. Hasta ese momento no había ninguna otra ciudad romana en toda el área valenciana, por lo que es seguro que su instalación debió provocar una importante conmoción en el mundo indígena. Lo que es indudable es que desde la nueva ciudad se ejerce una enorme influencia sobre el medio. En este sentido, el antiguo procedimiento de alianza con capitales ibéricas muestra su limitación para contribuir a una explotación conveniente de los recursos económicos de su territorio, requiriéndose la creación de ciudades propiamente romanas y la llegada de itálicos para impulsar la transformación de un área administrativamente adscrita a ROMA desde el año 197 antes de Cristo y que inicia un proceso de romanización gradual y real alrededor de las fechas de fundación de VALENTIA. La pregunta que con anterioridad nos hemos hecho es algo que los textos literarios no abordan, pero los diferentes hallazgos arqueológicos han hecho que diversos investigadores hayan sugerido algunas respuestas. La arqueología aporta valiosa información referida a la fundación de VALENTIA. En primer lugar, los datos de las excavaciones, sobre todo de las cerámicas de barniz negro, vienen a confirmar la validez de la fecha dada por TITO LIVIO, el año 138 antes de Cristo. El dato más importante para intentar acercarnos a la identidad de los fundadores de VALENTIA nos lo proporciona la numismática. Unos años después de ser fundada la ciudad, se emitieron monedas de bronce con una tipología y metrología romana. Destaca en una de ellas la aparición del primer símbolo gráfico de VALENCIA: un cuerno de la abundancia con flores y frutos sobre un haz de rayos. Estas acuñaciones eran supervisadas por unos magistrados cuyos nombres que eran poco corrientes, aparecen en las mismas monedas.

En los últimos años, gracias a las numerosas excavaciones arqueológicas que se han hecho en el centro histórico de la ciudad, se ha constatado la existencia de una ciudad romana de gran importancia y de una extensión y categoría mayor a la que siempre se le había supuesto. El núcleo principal estaría en la actual PLAZA DE LA VIRGEN y la extensión total sería la isla formada al medio del río TURIA, un brazo del cual discurría por la línea que forma la Calle NA JORDANA, la Calle ALTA, TOSSAL, BOLSERIA, MERCADO CENTRAL, CALLE BARCAS hasta la actual GLORIETA. Sin ir más lejos, en fechas recientes una excavación arqueológica en el solar situado en la esquina de las calles EMBAJADOR VICH y GASCONS ha sacado a la luz un pavimento de época romana que según los técnicos municipales podría ser posterior al momento de fundación de la ciudad, debido a la lejanía del núcleo central de ésta. La importancia del hallazgo radica en que son los primeros restos de la época del Imperio Romano que aparecen en esta zona de la ciudad. Excavaciones producidas durante la construcción del hemiciclo de las CORTES VALENCIANAS han demostrado que todo el territorio anteriormente expresado estaba ocupado y que la ciudad no era tan pequeña como en principio se había pensado.

Destruida en el 75 a. C. y refundada en el 5 a. C. La historia de la Valentia romana "termina" en el 75 a. C. Ese año, el cónsul en Hispania, Sartorius, no acepta la llegada al poder en Roma del partido contrario, los optimate, que traen a nuevos cónsules. La rebelión de Sartorius vive una de sus primeras batallas en Valentia. El general Pompeyo, llegado de Roma, pasa a cuchillo a toda la ciudad. Mueren cientos de personas. Pompeyo quema Valentia hasta los cimientos. La refundación llegaría setenta años después, cuando entre el 5 a. C. y el 5 d. C. se refunda la ciudad. Las excavaciones recientes dejaron al descubierto una decena de cadáveres que habrían sido ejecutados en la batalla del 75 a. C. Todos los cuerpos mostraban signos de haber sido torturados, con empalamientos y mutilaciones. Junto a los cadáveres se encontraron utensilios y armas de hierro que fueron presuntamente utilizados para los asesinatos ocurridos durante la citada batalla.

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